Por alguna extraña razón, los neutrones no le importan a nadie,
mucho menos cuando son estrellas.
Más allá de la comunidad científica,
nadie sabe que la colisión a gran escala
entre estas partículas dan lugar a un agujero negro.
Esa región monumental del espacio que todo lo consume,
tal y como sucede con los hombres y mujeres al enamorarse:
Una suma de cuerpos devorándose lentamente, estrellas de carne y hueso.


Me gusta esa metáfora.
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